Antipsicóticos en la lactancia

Lauren M. Osborne, M.D.

Profesora asociada de Psiquiatría y Ciencias Conductuales y Ginecología y Obstetricia,
Directora asociada, Women’s Mood Disorders Center,
Directora de becas, Advanced Specialty Training Program in Reproductive Psychiatry,
Johns Hopkins University School of Medicine

  • Los antipsicóticos de primera generación son compatibles con la lactancia.
  • La mayoría de los antipsicóticos de segunda generación son compatibles, pero no hay evidencia sobre los fármacos más nuevos.
  • De ser posible, siempre es mejor usar un fármaco más antiguo y con más evidencia.
  • Mantener estable a la madre es fundamental.
  • La clozapina casi siempre está contraindicada en la lactancia debido al riesgo de agranulocitosis.

Pasaremos a otra clase de fármacos, los antipsicóticos y su uso en la lactancia.

Puedo sonar un poco repetitiva, ya que lo primero que voy a mencionar es que hay más evidencia sobre los fármacos más antiguos, algo que también comenté sobre los antidepresivos.

Los antipsicóticos de primera generación han sido bien estudiados. Generalmente tienen un Índice Leche/Plasma bajo y, se consideran compatibles con la lactancia.

La mayoría de los antipsicóticos de segunda generación también se consideran compatibles con la lactancia, pero tenemos menos evidencia, ya que son fármacos más nuevos.

Hay algunas cosas que deben saber sobre los antipsicóticos de segunda generación, ya que se utilizan con gran frecuencia. El aripiprazol puede disminuir los niveles de prolactina, por lo que el suministro de leche podría llegar a ser una preocupación. Esto no significa que no se pueda usar, pero sí que se deba tener cuidado con ese suministro de leche. Particularmente, puede ser complicado de usar cuando la lactancia está comenzando y el suministro apenas se está estableciendo.

La risperidona, así como otros fármacos, podría aumentar la prolactina, lo que beneficiaría el suministro de leche y, por lo tanto, no ocasionaría problemas.

La quetiapina es la que tiene el menor paso a la leche debido al gran tamaño de la molécula. Esta es la razón por la que anteriormente mencioné esa anécdota sobre alguien que no permitía que una mujer amamantara porque estaba tomando quetiapina. De hecho, de todos los antipsicóticos de segunda generación, es el que menos pasa a la leche.

Una excepción en la compatibilidad con la lactancia y los antipsicóticos de segunda generación es la clozapina. Posteriormente hablaré de ello.

Tampoco hay información sobre antipsicóticos más nuevos como el brexpiprazol y la cariprazina. Simplemente no tenemos ninguna información sobre ellos. Lo más probable es que se demuestre que estos fármacos también son compatibles con la lactancia, ya que, no hay razón para esperar que estos tengan riesgos diferentes de aquellos de los que sí tenemos información. La realidad es que no sabemos nada sobre ellos, y siempre es importante usar un fármaco sobre el que se tenga más información.

Hablaré un poco más sobre la clozapina. Es el único psicofármaco que casi siempre está contraindicado en la lactancia debido a que el riesgo de agranulocitosis es muy elevado.

En el caso de iniciarla, se deberá monitorear en el lactante la sedación y el recuento de glóbulos blancos regularmente. Este monitoreo conlleva una gran exigencia para la mayoría de los padres y los pediatras. Por lo tanto, el riesgo es muy elevado y, a la mayoría de las mujeres que deban tomar clozapina se les recomendará no amamantar.

Veamos un caso clínico sobre el uso de antipsicóticos. Esta vez vamos a hablar de Ana Q., una joven de 26 años con esquizofrenia paranoide que ha tenido dos hospitalizaciones previas.

Se mantuvo estable durante más de seis meses antes de su embarazo.

Ana tiene una pareja y una familia que la apoyan y está sumamente comprometida con la lactancia.

En el pasado tuvo una buena respuesta a aripiprazol, lurasidona y risperidona. Durante su embarazo tomó risperidona y permaneció asintomática.

Ana está muy preocupada por el aumento de peso que generan estos fármacos, ya que en el pasado ha sido un problema para ella.

Su bebé nació a las 38 semanas, tuvo un peso saludable al nacer y una función hepática normal. En el hospital fue alimentado con fórmula debido a que las enfermeras estaban preocupadas por los fármacos que tomaba la madre, produciéndole a Ana un gran malestar.

Recuerden que usar lo que en el pasado le funcionó a la madre es un factor muy importante.

En este caso, es probable que el aripiprazol y la lurasidona tengan menos efecto sobre el peso, lo cual es una gran preocupación para ella. Por otro lado, hay poca evidencia sobre la lurasidona, y se sabe que el aripiprazol puede afectar el suministro de leche.

De hecho, esta paciente también está en desventaja respecto al suministro de leche, ya que el bebé fue alimentado con fórmula en el hospital y no tuvo la estimulación sensorial de succión del recién nacido.

Como la risperidona la mantuvo estable recientemente y al parecer no tuvo efecto negativo sobre el suministro de leche, recomiendo continuar con este fármaco.

Si el aumento de peso se convierte en un problema importante, se puede considerar cambiar a aripiprazol una vez que la producción de leche esté bien establecida.

¿Cuáles son los puntos clave de esta charla sobre antipsicóticos en la lactancia?

Los antipsicóticos de primera generación se consideran compatibles con la lactancia.

Lo mismo ocurre con la mayoría de los antipsicóticos de segunda generación, pero no hay evidencia sobre los fármacos más nuevos, como el brexpiprazol y cariprazina.

De ser posible, siempre es mejor usar un fármaco más antiguo y con más evidencia.

Mantener estable a la madre es fundamental.

La clozapina es el único antipsicótico que casi siempre está contraindicado en la lactancia debido al riesgo de agranulocitosis.

Referencias

  • Uguz, F. (2016). Second-generation antipsychotics during the lactation period. 
    Journal of Clinical Psychopharmacology, 36(3), 244-252. 
  • Pacchiarotti, I., León-Caballero, J., Murru, A., Verdolini, N., Furio, M. A., Pancheri, C., Valentí, M., Samalin, L., Roigé, E. S., González-Pinto, A., Montes, J. M., Benabarre, A., Crespo, J. M., De Dios Perrino, C., Goikolea, J. M., Gutiérrez-Rojas, L., Carvalho, A. F., & Vieta, E. (2016). Mood stabilizers and antipsychotics during breastfeeding: Focus on bipolar disorder. European Neuropsychopharmacology, 26(10), 1562-1578.
  • Mehta, T. M., & Van Lieshout, R. J. (2016). A review of the safety of clozapine during pregnancy and lactation. Archives of Women’s Mental Health, 20(1), 1-9. 

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